"La obra de Arte más bella del mundo: el Mahesh Murti de Elephanta. Es la única obra que ha sido hecha desde la meditación." Krishnamurti,Tradición y Revolución.

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Nombre: Abraxas
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¿Quieres ser feliz? Sé generoso. Dale crédito a las buenas cualidades de los demás, a las virtudes de los demás, a la bondad de los demás... vuélvete totalmente generoso si quieres ser feliz. ≈ Gurumayi Chidvilasananda

lunes, marzo 31, 2014

Gestos y Mudras - La Tabla Redonda - TVE

domingo, marzo 30, 2014

Naturaleza Sagrada - La Tabla Redonda - TVE

jueves, marzo 27, 2014

El Simbolismo del Cuerpo Humano - La Tabla Redonda - TVE

martes, diciembre 17, 2013

Dalai Lama 3 Una Vida Feliz 2010-Final SubEsp

Dalai Lama 2 Una Vida Feliz 2010SubEsp

Dalai Lama.1-Una Vida Feliz.2010.SubEsp.flv

San Juan de la Cruz - La Tabla Redonda - TVE

lunes, diciembre 16, 2013

Lenguaje Sagrado y Profano - La Tabla Redonda - TVE

El Símbolo del Ajedrez - La Tabla Redonda - TVE

sábado, diciembre 14, 2013

Simbolismo - La Tabla Redonda - TVE

Los Druidas - La Tabla Redonda - TVE

jueves, diciembre 12, 2013

El Zohar - La Tabla Redonda - TVE

Oriente y Occidente - La Tabla Redonda - TVE

Madame Blavatsky. La Verdad Teosófica

miércoles, diciembre 11, 2013

La sabiduría oriental, la nueva espiritualidad y el despertar de la cons...

Presentación de "Iniciación a los Veda", de Raimon Panikkar, en Barcelona

miércoles, diciembre 04, 2013

Êdoctum: Oriente y Occidente II. Conversaciones con Octavio Paz


Êdoctum: Oriente y Occidente I. Conversaciones con Octavio Paz


martes, diciembre 03, 2013

Jorge Luis Borges - La Divina Comedia [Conferencia]


Jorge Luis Borges - ¿Qué es la poesía? [Conferencia]


Jorge Luis Borges - El Budismo [Conferencia]


Jorge Luis Borges - La Cábala [Conferencia]


Palabra De Borges


jueves, agosto 23, 2012

DEEPAK CHOPRA. Encuentra tu salud y equilibrio


miércoles, agosto 15, 2012

LA QUIMICA DEL AMOR ROMANTICO


martes, noviembre 01, 2011

viernes, octubre 28, 2011

"Los ninis... en el reino del nunca jamás"

Javier Valenzuela M.

Psicoterapeuta (*)

Siendo el fenómeno de “los ninis” (una nueva generación de jóvenes que “ni trabajan ni estudian”), un tema relativamente reciente en el análisis socioeconómico global, en pocos años la discusión en torno a los determinantes y las implicaciones futuras de este segmento de la población ha llegado a constituirse en una preocupación creciente para los gobiernos de muchos países del planeta.

Cifras recientes de la OCDE sitúan a México en el nada honroso 3 lugar de sus 34 países miembros (antecedido sólo por Turquía y Brasil), debido a las altas estadísticas alcanzadas, que hablan de más de 7 millones de jóvenes en estas condiciones en el país. Desertores de la vida académica escolarizada y fugitivos del mercado laboral los “ninis”, jóvenes de entre 18 y 31 años que, de acuerdo al Psiquiatra español Paulino Castells, deambulan por la vida “entre la indolencia y el conformismo… viven sin un proyecto existencial definido , sin esperanza de futuro, sin motivación ni ilusión”.

Si bien los análisis socioeconómicos y políticos atribuyen el fenómeno a distintos factores de orden estructural, como la crisis financiera global, la crisis de valores, la creciente desilusión en torno a la vía escolarizada como canal de ascenso social y la contracción del mercado laboral, entre otras, vale la pena también considerar aquellos factores de orden existencial y psicológico que, sin lugar a dudas, concurren en la generación y en el mantenimiento de estructuras familiares y patrones de relación que son propicios al surgimiento de ésta , denominada por algunos la “generación sin esperanza”.

Por una parte es evidente que, con su comportamiento apático e indolente, estos jóvenes están cuestionando y desafiando el concepto de "éxito" o de "prosperidad" heredado por las generaciones anteriores y que se basa, principalmente, en la persecución de los valores egocéntricos del reconocimiento, el prestigio y el bienestar material. La evidente decadencia de este modelo de bienestar y de realización personal y la falta de un paradigma alternativo constituyen sin duda, en el plano existencial y espiritual del problema, un componente fundamental.

Por otra parte, los “ninis” nacieron y crecieron en el seno de una generación en la que la madre se incorpora al mercado laboral, supliendo parcialmente las labores de la crianza y el cuidado materno por las de la participación activa en el complemento del ingreso familiar. Es esta misma una generación en la que las cifras de separaciones conyugales y divorcios se dispararon geométricamente, contribuyendo este factor a forzar aún más la participación femenina en el mercado laboral y a detonar una transformación radical en la estructura familiar tradicional, dejando a los hijos cada vez más solos o al cuidado de terceros.

Los padres de familia que han experimentado este proceso suelen experimentar un sentimiento inconsciente de culpa hacia sus hijos, mismo que tienden a compensar rodeándolos de bienes materiales y siendo generalmente indulgentes, en cuanto a las exigencias de disciplina y participación activa de sus hijos en las tareas escolares y en las responsabilidades del hogar. Dicho esto en los términos del mismo Doctor Castells, “sus padres se han volcado en ellos, les han dado todo, librándoles de cualquier esfuerzo o sacrificio. Y de este concepto educativo, erróneo aunque bien intencionado, ha aflorado en nuestra sociedad una generación de jóvenes que han convertido el hogar paterno en su particular reino de Nunca Jamás”.

En efecto, los “ninis” ni trabajan ni estudian porque han encontrado la manera de sacar ventaja de las actitudes de condescendencia y co-dependencia de sus padres culpígenos, poniéndolas a modo para construir un sistema de relaciones familiares dependiente y parasitario, que les permita resolver sus necesidades fundamentales: casa, auto, alimentos y condiciones de confort, sin pasar por alto los indispensables medios electrónicos como la TV, la computadora (frente a cuyas pantallas se desliza la mayor parte de su ‘vida activa’) y el indispensable teléfono celular, que les permiten llevar una vida cómoda y relajada, prácticamente sin ningún costo y a cambio de ningún esfuerzo o responsabilidad.

Naturalmente esta condición es, a su vez, fuente potencial de críticas sociales o de distintas formas de presión familiar, ante las cuales el joven “nini” suele desarrollar hábiles mecanismos de defensa y recursos discursivos, tendientes a justificar su actitud pasiva y a defender el sistema de privilegios que ha logrado construir y usufructuar. Parte importante de este sistema discursivo es la invención de “proyectos de trabajo” generalmente imaginarios, en cuya elaboración y supuesta preparación el “nini” encuentra la demostración de que se encuentra ‘activo’ y desliza la aparente promesa de una cercana transformación de su vida y su rol familiar y social. Naturalmente esta transformación no se concreta y tales llamativos proyectos se reemplazan de unos a otros, sin solución de continuidad.

Aún cuando no se han publicado investigaciones ni estudios detallados acerca del perfil psicológico de esta población, la experiencia clínica es abundante en el registro de este tipo de casos, caracterizados por altos niveles de resentimiento social, baja tolerancia a la frustración, conflicto hacia las figuras de autoridad, mitomanía, desgano y aburrimiento que deriva en tendencias depresivas, falta de diligencia y dinamismo, baja autoestima, conducta manipuladora y chantajista, desorientación, tendencias adictivas, etc.

Al paso de los años este cuadro clínico tiende a exacerbarse, en la medida en que el paso del tiempo agudiza las dificultades de estos jóvenes para accesar a un mercado laboral que impone crecientes exigencias de “experiencia”, a la vez que reduce dramáticamente los perfiles de edad aceptables para ingresar al mismo, lo que acrecienta las condiciones de marginación y de exclusión social, ocio e improductividad a las que estos jóvenes se estarán sometiendo y que a su vez les impide consolidar un proyecto de vida independiente, fundar una familia y realizar su vida adulta en plenitud.

Más allá de las ingentes medidas estructurales que los gobiernos deban implementar para atajar este complejo fenómeno social, es preciso que los padres de familia tomen consciencia acerca del mismo y adopten las medidas preventivas y correctivas necesarias para modificar los patrones educativos y de interacción familiar que hacen propicia esta fuerte disfunción de los sistemas familiares, y cuyas consecuencias de mediano y largo plazo habrán de marcar sensiblemente la vida de las generaciones por venir.

(*) 7java13@gmail.com

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sábado, septiembre 03, 2011

El Poder De Las Redes Sociales



Al parecer las abuelas tenían razón: "Dime con quien andas y te diré quien eres". Nuestros amigos, los amigos de nuestros amigos y los amigos de los amigos de nuestros amigos influyen en nosotros, más allá de lo que nos imaginábamos. Dado que somos un sistema, una red de relaciones, lo que hacemos sí importa y sí influye en el todo.

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viernes, septiembre 02, 2011

Redes para la Ciencia » EL DECLIVE DE LA VIOLENCIA. No todo tiempo pasado fue mejor.

Redes para la Ciencia »


"Quienes consigan que creas en lo absurdo,
pueden conseguir que cometas atrocidades"
Voltaire



Redes para la Ciencia » MATHIEU RICARD La ciencia de la compasión

Redes para la Ciencia » Redes 60: La ciencia de la compasión

viernes, noviembre 19, 2010

El Cerebro Musical



El poder de la música sobre la mente humana es algo que siempre ha fascinado a los científicos. Pero, ¿puede la música explicarse científicamente? y ¿cómo podemos analizar su efecto sobre el cerebro?, ¿por qué la música tiene tanto poder a la hora de recrear sensaciones, emociones y vivencias?

National Geographic Channel presenta una manera distinta de conocer este gran misterio de la mente humana en “Mi cerebro musical”, a través de adentrarnos en el cerebro de cuatro genios de la música: Sting, ganador de más de 16 Premios Grammy, Michael Buble, afamado compositor de Jazz, Feist, cantautora canadiense de folk indie, y Wyclef Jean, uno de los integrantes del famoso trío The Fugees. Todos han sido elegidos para este experimento que servirá para comprender mejor las conexiones entre el cerebro y la música.

El neurólogo Dr.Daniel Levitin explica de qué manera la música nos afecta física, psicológica y emocionalmente mediante distintos experimentos realizados a niños y adultos. Asimismo, las entrevistas y tests protagonizados por Sting y otros grandes de la esfera musical mundial nos darán las claves para entender hasta qué punto influye la música en sus vidas y qué es lo que han aprendido de su poder.

Sting se someteal llamado FMRI (Functional Magnetic Resonance Imagining), un escáner de última generación que servirá para analizar los efectos de las ondas en su cerebro. Los neurólogos serán los encargados de descifrar cuáles son las respuestas emocionales del cantante a los distintos estímulos musicales. Gracias a la más avanzada tecnología podremos averiguar cómo responde el cerebro de Sting a los distintos tipos de música –de la más simple a la más compleja- y qué nos dice su cerebro musical de su persona.


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jueves, noviembre 18, 2010

Libro: Y sin embargo, democracia, de Adam Przeworski



Los ideales democráticos pueden ser sustancias alucinógenas. Apartan la realidad de la conciencia y alimentan esperanzas irrealizables. Se requiere un esfuerzo constante para impedir que el ideal dirija pero no adormezca. Las instituciones representativas nacieron de una idea revolucionaria: el pueblo
sillas
debe gobernarse a sí mismo. Tres propósitos se han entrelazado en la bandera: autogobierno, igualdad y libertad.

Adam Przeworski examina en su libro más reciente la distancia entre aquellas aspiraciones y la realidad de nuestra política. Las democracias no han podido generar igualdad social ni han podido ofrecer a la gente un espacio para participar eficazmente en su gobierno. Permanecemos desiguales y alejados del poder. Democracy and the Limits of Self-Government (Cambridge University Press, 2010) es la maduración de una larga reflexión sobre el régimen democrático que el politólogo polaco ha hecho durante más de 40 años. Recientemente recibió el premio más prestigioso de la disciplina, el Johan Skytte que otorga anualmente la Universidad de Uppsala. El comité que le entregó ese premio que empieza a conocerse como el Nobel de Ciencia Política, reconocía con buen ojo su contribución al entendimiento del vínculo entre la democracia, el capitalismo y el desarrollo económico.

De mala manera, la política invadió su vida desde el instante más temprano. Nació en Varsovia, en mayo de 1940, apenas nueve meses después de que los alemanes invadieran Polonia. No conoció a su padre. El médico fue reclutado forzosamente al ejército. Murió en Katyn. Tras la guerra, la Unión Soviética tomó el control de Polonia, relevando a los polacos del fastidio de gobernarse. La gran política se imponía con rudeza en la vida cotidiana.

Estudió filosofía en la Universidad de Varsovia, en un momento de deshielo intelectual. Tras la represión estalinista, el marxismo dejó de ser imposición de consigna para ser examinado con estricto rigor conceptual. En sus aulas surgió, apunta Przeworski, la semilla del marxismo analítico. A principios de los sesenta fue a Estados Unidos a estudiar. Las primeras experiencias en Estados Unidos no fueron particularmente estimulantes: la tierra de los libres y los valientes era una sociedad provinciana, con claras propensiones autoritarias. El primer libro que leyó sobre el sistema político norteamericano empezaba con la oración “Los Estados Unidos tienen el mejor sistema de gobierno del mundo”. Saliendo de la persecución macartista, el país no era precisamente el faro de la libertad crítica. De cualquier manera, el encuentro con Estados Unidos le permitió ver de cerca un sistema en donde los electores deciden quién gobierna.

El azar lo envió a Chile en los años de la Unidad Popular. Fue testigo así de la debacle del proyecto socialista y de la democracia misma. Recuerda: “Henry Kissinger proclamó que Allende había sido electo ‘gracias a la irresponsabilidad del pueblo chileno’ (tal era su concepto de la democracia) y el gobierno de Estados Unidos decidió restablecer la responsabilidad por la fuerza”. El golpe de 73 sacudió a la izquierda no solamente en América Latina sino en el mundo entero: socialismo o democracia era la disyuntiva. ¿Qué viene primero? ¿Puede sacrificarse una en aras de la otra?

Desde entonces se acercó al fenómeno político de la socialdemocracia como un marxista heterodoxo. No siguió la ruta de muchos exilados de la Europa del Este, convertidos en anticomunistas furiosos que veían en los escritos de Marx el origen del cáncer. En realidad, Przeworski nunca vio al régimen soviético como hijo de Marx. El socialismo realmente existente era la explotación burocrática de los trabajadores. La pregunta que aborda su primer gran trabajo fue ¿por qué la revolución anunciada no llegaba a Occidente? La propia interrogante daba cuenta de que el libreto le parecía razonable: las contradicciones de los países industrializados vivirán una revolución obrera. Pero la realidad se empeñaba en corregir el guión. La revolución no se veía en el horizonte. Capitalismo y socialdemocracia (Cambridge University Press, 1985) es la historia de ese extraño matrimonio. ¿Cómo es que el enterrador de la burguesía se convirtió en su marido fiel?

El voto cambió todo. En el momento en que el movimiento socialista aceptó participar en elecciones, el horizonte político se transformó. Przeworski descubrió la racionalidad de la estrategia socialdemócrata. Se percató de que la clase obrera es incapaz de actuar como agente unitario que no representa a la mayoría del electorado. Ganar elecciones supone, en consecuencia, acercarse a otros grupos, negociar… y ceder. Hacer política para atraer el voto rompió la épica del enfrentamiento revolucionario introduciendo el cálculo de las transacciones. Más aún: accediendo al gobierno, los socialdemócratas entendieron que debían cuidar la economía de mercado para alentar su crecimiento, si es que querían conservar el respaldo de los sindicatos. Przeworski no veía traición en el acomodo. Por el contrario, la avenencia fue claramente benéfica para los trabajadores. Przeworski encuentra en Gramsci las pistas de la economía política de la legitimación. La hegemonía, esa dominación aceptada, no cuelga del aire sino que se sostiene necesariamente en la satisfacción de necesidades.

La historia de la socialdemocracia no es la Marcha de la Razón pero sí son andanzas de la racionalidad. La política es, en buena medida, cruce de estrategias racionales, es decir, un juego de apuestas. Ésa fue su aportación central al grupo de académicos que acometió por primera vez la labor de estudiar el mecanismo por el cual las sociedades escapaban del autoritarismo para instituir regímenes democráticos. El trabajo de Przeworski publicado en el volumen seminal sobre las transiciones democráticas enfoca las estrategias que, accidentadamente, conducen el cambio.2 La política es un complejo juego de ajedrez. Para entender una transición hay que adentrarse en los cálculos de los duros y de los blandos; de los moralistas y de los pragmáticos; de los listos y de los tontos. Hay que descifrar también las señales que emiten y entender las consecuencias de sus pactos.

Przeworski no ha jurado lealtad a un microscopio. Se ha confesado como oportunista en cuestiones de método. No tengo principios, dijo en algún seminario. Si el marxismo me ayuda a entender algo, empleo sus categorías; si las herramientas de la economía son esclarecedoras, las uso; si me sirve la teoría de juegos, pienso matemáticamente; si la narración echa luz, prendo esa lámpara. Su constancia no ha sido el lente sino el bicho. La democracia ha sido el ente que ha estudiado durante décadas desde todos los ángulos. Para comprenderla, ha defendido un retrato mínimo. Una idea modesta para describir la democracia como la transferencia pacífica del poder a través del voto. Un dispositivo para introducir incertidumbre al conflicto. En el juego de la democracia todos pueden llegar a ganar algo y todos tienen algo que perder. Institucionalización de la incertidumbre. Un régimen que tiene un actor (sea político o económico) que siempre gana o que está condenado a perder siempre no es un régimen democrático.

El tejido de sus argumentos resulta extraordinariamente rico. El sobrevuelo más veloz por sus páginas mostraría la aparición de muy distintas fibras: notación matemática, narración novelística, diagramas de ingeniero, preguntas de filósofo, libreta de viajero, alfiler de aforista. Przeworski es un comparatista iluminado por las grandes interrogantes de la filosofía política; un relojero de argumentos que sabe contar una historia; un escritor medido. Su interés por la democracia y el desarrollo parten del reconocimiento de dos necesidades: comer y hablar. Estar libre del hambre y de la represión, como apunta en la primera línea de Democracia y mercado.

El nuevo libro de Adam Przeworski es la decantación de sus descubrimientos. No es un libro sobre la idea democrática sino sobre la democracia viva contrastada con la democracia imaginada. La democracia y los límites del autogobierno da muestra de los muchos enfoques con los que Przeworski examina el régimen democrático y de la amplitud de su horizonte. La experiencia que analiza no es solamente la de Estados Unidos y un manojo de países europeos. Pone mucha atención a la experiencia de otras naciones que normalmente pasan desapercibidas en los recuentos de la democracia occidental. Resalta la atención con la que estudia la experiencia de América Latina, no como anomalía, sino como parte crucial de la aventura democrática.

La democracia no produce igualdad social. Requiere, eso sí, igualdad en la dimensión política: igualdad a los ojos del Estado pero no en la relación entre las personas. Los primeros demócratas sentían una profunda antipatía por la aristocracia, esto es, por el privilegio que no se basaba en el mérito. Más que la tiranía, lo que irritaba a los “fundadores” era la clausura de los cargos públicos. Recelaban de los aristócratas y temían a los pobres. De ahí que la ciudadanía democrática aspire a la abstracción, que busque el desprendimiento de toda calificación. Podrá haber un hombre asustadizo, un joven impulsivo, una mujer ilustrada, pero el ciudadano no tiene rostro. El votante es el emisor de un dato.

El menú del restorán democrático suele ser poco apetitoso. No encontramos en la carta un arco abundante de opciones. Por el contrario, lo que vemos es la misma sopa en platos distintos. Przeworski registra un circuito electoral: llega un gobierno y logra una innovación política exitosa. Genera un cuento para presumir su éxito mientras la oposición se dedica a criticarlo, a pesar de que todo mundo sabe que, de llegar al gobierno, haría exactamente lo mismo. La diferencia entre las opciones es tan pequeña que la campaña se concentra en accidentes: un escándalo, la personalidad de los contendientes, un debate televisivo. La oposición gana y, al llegar al poder, continúa la política del gobierno anterior. El gobierno cambia de manos sin que la política altere el rumbo. Así sucede hasta que llega otro gobierno a inaugurar otras políticas exitosas y la historia se repite.

A pesar de ello, las elecciones siguen siendo la mejor manera de expresar una voluntad colectiva. Son, además, el dispositivo más igualitario de participación política. La magia del proceso electoral, subraya Przeworski, es que abre el horizonte del tiempo político: un partido que pierde hoy puede acceder al poder mañana; el gobierno puede ser lanzado a la oposición en el futuro. El cálculo de los ambiciosos ofrece un bien inmenso y reciente en la historia del poder: paz en el relevo del gobierno.

Las democracias no son, por supuesto, la palanca omnipotente de la mayoría. Los regímenes democráticos se han convertido en artefactos complejos para impedir eso que se ha llamado la “tiranía de la mayoría”. Cualquier Constitución contemporánea contempla provisiones como la revisión judicial, el requerimiento de mayorías especiales para la aprobación de ciertas leyes, órganos autónomos, burocracias permanentes. El constitucionalismo liberal se ha empeñado en cuidar los derechos de las minorías de la posible invasión mayoritaria. Pero no ignoremos, advierte Przeworski, que esos artilugios no son solamente una defensa de los derechos sino también el parapeto de los intereses privilegiados. Nuestras democracias no son subversión reglamentada, sino el resguardo del statu quo.

Todo argumento político aspira a la categoría del mito. El mito democrático está cargado de aspiraciones irrealizables y de contradicciones. Pero, al final del día, la mera posibilidad de que el gobierno pueda cambiar por efecto del voto, da sentido a los propósitos de igualdad, representatividad y rendición de cuentas. Y sin embargo, democracia.

Jesús Silva-Herzog Márquez. Profesor del Departamento de Derecho del ITAM. Entre sus libros: La idiotez de lo perfecto y Andar y ver.


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martes, septiembre 28, 2010

¿Qué Celebramos en este Bicentenario?

Por Rosa Elena Contreras



"La Salvación, la meditación,

el recogimiento y el renacer de un pueblo,
no se realiza en la superficie
ni tiene lugar en las masas
sino que acontece,
de modo silencioso y recatado,
en los individuos."


Herman Hesse


Y bueno, dado que actualmente muchas personas manifiestan estar en contra de la celebración gubernamental del bicentenario, tal vez podamos coincidir en celebrar, por lo menos, la formación de México como país, lo cual nos dio mayor unidad y un proyecto de nación más o menos común.

Sobre todo, podemos celebrar a la población de a pie, esa que recibe un pequeño salario –cuando lo recibe-, que vive simplemente para sacar adelante a su familia, paga la luz, va al mercado, y si tanto progreso posrevolucionario se lo permite, hasta puede mandar a sus hijos a la escuela y llevarlos al doctor. Esa población que a sobrevivido a las guerras absurdas y fraticidas, a la cual, oportunamente los líderes y políticos le han informado que han sido llevadas a cabo única y exclusivamente “por su propio bien”. La tolerancia, la fortaleza, templanza y la confianza en un futuro mejor de esa población sobreviviente, es digna de ser celebrada. Una población común y anónima, que nos aglomera a usted y a mi, y que poco es tomada en cuenta a la hora de los múltiples reconocimientos oficiales. Nosotros los anónimos, que solemos ser la carne de cañón, podemos celebrar el haber salido más o menos airosos de las maniqueas divisiones y guerras que a través de la historia produjeron las ideologías, los partidos con todo y sus radicales o narcisistas representantes. La historia nos muestra como tanta alucinada ideología, que sus líderes nos presentaban como soluciones mágicas para todo mal, y que finalmente se le impusieron a la población, a a como diera lugar; a través de acuerdos entre élites, constituciones, leyes y decretos. Así, de la noche a la mañana, México debía convertirse en algo mejor, un remedo de España, Francia o Norteamérica y hasta en intentos de asemejarse a la U. Soviética. Haber qué nos espera cuando les dé por admirar extraterrestres. ¿Qué no sería suficiente con iniciar con algo más simple y sabio como dejar de despreciarnos? O hasta algo que hoy por hoy parece muy pretencioso, acabar con la impunidad, los privilegios de unos cuantos y con la endémica corrupción que echa al caño cualquier iniciativa de mejora.

No obstante los encendidos discursos de cada ideología, no han logrado pasar la prueba del tiempo, ni de la inteligencia ni de los hechos cuando les toca ejercer el poder, y mucho menos, del amor y el respeto a los derechos humanos. Por eso, la prueba de la realidad y el tiempo han puesto la perspectiva correcta, por eso, a los héroes se les tuvo que crear un mito, el cual por supuesto no aguanta un análisis histórico. Guerras y mayor pobreza e injusticia fueron generadas por supuestos grandes ideales, los cuales terminaron en absurdos ideológicos y abusos de poder y corrupción. Una realidad que ni muchos de los mejores hombres pudieron vislumbrar; estaban ya tan casados con sus propias ideas, tan aferrados a sus puntos de vista, tan deseosos de demostrar que ellos y solo ellos tenían razón, tan comprometidos con grupos afines, tan enfrascados en discusiones bizantinas con otras ideologías, tan ciegos y dispuestos a descalificar los hechos vividos y denunciados por la población común que sí vivía los horrores de tan "progresistas" ideales defendidos por intelectuales en el escritorio y en el café. Muchas grandes ideas han caído, por su propio peso, en la tierra de la realidad y y el descrédito, así como sus creadores, así como sus entusiastas o coléricos impulsores; que con su inflamada retórica, habían hecho pasar a un gato por liebre. Y si los hechos no coincidían con la realidad, peor para la realidad.

Entonces, lo que es innegable y podemos celebrar, es que finalmente hemos logrado una unidad básica al habernos conformado y reconocido como nación, como mexicanos, aunque con un proyecto de país que no termina por cuajar y definirse para el largo plazo. Hemos construido una unidad que apunta a nuestros valores y humanidad, a la abundancia de nuestro corazón, a nuestra fe, a nuestras tradiciones comunes, al valor de la familia, de la amistad, a la solidaridad. Nos sentimos identificados y celebramos la alegría, el sentido del humor, la música, el baile, la religiosidad, el arte, la buena voluntad, el desprendimiento, el desapego y la confianza en algo superior, así como en la bondad humana. De eso nos sentimos orgullosos, esa es nuestra verdadera abundancia y podemos celebrar eso que sí nos pertenece y de lo cual sí participamos y compartimos diariamente. Todo esto, además de ser más tangible y realista, es una visión más rica y expansiva que la estrecha e ideologizada visión de país que nos ofrecen los políticos y los supuestos héroes, donde la existencia es convertida en estrecho túnel de blanco y negro, limitada a una lucha política entre grupos; en que la población es simplemente la carne de cañón y la taimada justificación para sus eternos enfrentamientos por el poder, la vanidad, el estatus, el dinero, la gloria y el reconocimiento. Revisando la historia de la humanidad, vemos como el enorme egocentrismo de unos cuantos, ha llevado a millones de seres humanos a la muerte cruel y sin sentido.

Después de tantas apologías y derramamiento de tinta para ensalzar a los héroes y sus gestas, el pueblo sabe que no todos merecen tan alto título, no todos los beneficiaron, aunque tengan nombre de calle. Sabemos que no son todos los que están, ni están todos los que son.

Celebremos entonces que la sociedad común ha sobrevido a la división mental, absurda, cruel y antagónica, tan vívidamente fomentada por la política y las religiones. Una visión estrecha y maniquea que siempre termina por separar y enfrentar como enemigos a una misma nación. Una división tan simplona y estúpida que termina por reducir la fantástica diversidad humana en: buenos-malos, derecha-izquierda, inteligentes-tarados, ricos-pobres, blancos-morenos, nacos-VIP, bonitos-feos, exitosos-fracasados. Luchemos porque estas taras mentales no logren reducir al ser humano y a México en dos ridículas categorías antagónicas siempre enfrentadas, que anulan toda posibilidad de entrar en el círculo virtuoso de la colaboración y el respeto creativo.

Así que merecemos celebrar que no hemos fallecido en el intento de tratar de creer, comprender y razonar con los partidos políticos y sus representantes; podemos celebrar que hemos logrado mantenernos despiertos en sus choros plastificados y tecnificados, tan aburridamente predecibles; podemos celebrar que hemos logrado mantener los pies en la tierra ante las delirantes ideas mesiánicas que tiempo en tiempo aparecen en el mundo; y sobre todo, celebramos que hemos conservado la confianza y la serenidad ante las amenazas constantes del fin del mundo con que nos aterrorizan cada decenio. Celebramos que, por lo menos algunos, han logrado preservar su inteligencia ante la andanada de programas televisivos, de radio, revistas, periódicos para retrasados mentales y menores de edad; celebremos que, por lo menos algunos, han logrado hacer un pequeño ahorro sin ceder mecánicamente ante el bombardeo comercial de una sociedad y economía sostenida en el consumo, por más absurdo y enajenante que este pueda llegar a ser. Celebremos pues aquello que es digno de ser celebrado: México como es, en su población común y vida diaria, con sus luces y sus sombras, con sus logros y tareas pendientes y con su luminoso corazón que ningún político ha logrado comprender, y afortunadamente, tampoco conquistar.

Celebremos que a muchos mexicanos, ningún discurso político ha logrado persuadirlos con su visión maniquea de México. Celebremos que no han logrado separarnos ni empobrecer nuestra percepción de México y la humanidad como algo infinitamente más grande que las ideas de un tiempo y de una época. Lograr ver al ser humano concreto, a la persona mas allá de su ideología, de sus creencias, historia y conducta, ese sí que es un gran logro humano, el cual tiene que ver con la benevolencia y la compasión, no con la ideología que solo sabe poner etiquetas. Poder darnos cuenta el valor de la humanidad y vivir en consecuencia, será algo para honrar, reconocer y celebrar hoy y siempre.

Entonces celebremos la vida, el amor, los amigos, la familia y la confianza en México, o sea, en nosotros mismos como personas y como nación. Celebremos la simple sobrevivencia a tantos laureados "héroes", a tan abundantes y “brillantes ideas” y a tan nobles y sospechosos políticos que nos atiborran de sus propósitos con tan buena mercadotecnia.

Celebramos que hemos sobrevivido a tanto villano disfrazado de héroe y magnánimo salvador. Héroes y políticos cuyas vidas y acciones, no aguantan ni un periodicazo, y muchísimo menos una seria investigación. Políticos que requieren de caros programas propagandísticos, mentiras, ocultamientos, máscaras y maquillaje; sabedores que su persona e intenciones necesitan múltiples disfraces para simular y disimular cualidades y defectos; intentando parecer ante nosotros, como aquel gran hombre que sacará a México de la ignominia y el subdesarrollo. Pocos héroes reales tenemos, y con astucia los políticos usan de pantalla y favorecedora bandera para sus propios fines; nos afirman ser fieles representantes de sus ideales, y aprovecha que la historia oficial, se empeña en otorgar a dichos héroes, todo el mérito de haber creado patria al implantar su interpretación personal de país, de mundo, de bien y de progreso, a costo de la vida y la paz de la población común, a costa de quitarle lo único que tenía: la confianza y tranquilidad del día a día.

De tanto tratar de mejorarnos y de insistir en hacer a México a su imagen y semejanza, los supuesto héroes terminaron por llevarse la confianza de la población en la buena voluntad y rectitud de los líderes cuando éstos se deciden a "mejorar nuestras pobres y lamentables vidas", poniendo a la población al servicio de sus ideas y deseos; ofreciendo remedios que son peores que la enfermedad: guerra, confrontación y muerte. Una predecible, machacona y varonil lucha política por el poder, que no por el servicio. ¡Dios nos agarre confesados ante semejante proactividad! Por favor, ¡ya no nos defiendan compadres!.

Celebremos que México, su población general, es más grande que muchas de las ideas y las locuras de cada época histórica que le ha tocado vivir y sufrir, con todos y algunos de sus deslumbrantes líderes. Celebremos salir adelante a pesar de tanto gandalla, de tanta corrupción, de tanta mentira, de tanta violencia e injusticia, sin perder la cordura, la confianza, la alegría y el sentido de la existencia. Tan grandes héroes y políticos bien merecida tienen su estatua de piedra y su nombre en las calles, fuera y lejos del hogar, en donde se despierta y cultiva el corazón humano, el verdadero corazón de México; ese México es el que todos sí celebramos, con y sin presupuesto, con programa político y sin él.

saludos

Los asesinos que nos dieron patria


por Gabriel Zaid


Pocas personas saben algo de sus tatarabuelos, menos aún de sus antepasados de hace siglos. Hay algo noble y épico en reconstruir la historia de cualquier familia; y los aristócratas, por razones nobles o prácticas, fueron los primeros interesados en tener presente su pasado y asumirlo orgullosamente, con los retoques necesarios.

Alex Haley democratizó ese interés. Investigó sus orígenes y supuestamente los encontró en una aldea de Gambia, donde 200 años antes Kunta Kinte fue secuestrado y vendido como esclavo en Maryland. La historia novelada de su familia (“Roots: The saga of an American family”, 1976) resultó ser en parte el plagio de otra novela, pero fue un bestseller que vendió millones de ejemplares, se convirtió en una serie de televisión y popularizó la búsqueda de raíces. Surgieron expertos, cursos, libros y hasta programas de computación para ayudar a las familias a rastrear sus orígenes. Es de suponerse que muchas abandonaron la investigación al encontrar detalles embarazosos.

La novelización de los orígenes (estudiada por Cornelius Castoriadis en “La institución imaginaria de la sociedad”) es milenaria. De las tribus pasó a las aristocracias y de éstas a la historia oficial de los Estados modernos. En el siglo XIX se multiplicaron los himnos nacionales, las banderas nacionales, los gloriosos orígenes nacionales, las grandes fechas nacionales y las figuras instituidas como Padres de la Patria. En el siglo XX, al retirarse las potencias coloniales, los nuevos Estados inventaron sus propios orígenes gloriosos, se dieron de alta en las Naciones Unidas y construyeron gloriosos aeropuertos internacionales, para que las visitas supieran que llegaban a un país importante, de antiguas raíces, pero plenamente moderno.

El historiador Luis González habló irónicamente de la “historia de bronce” que ha prevalecido en México, y mostró algo distinto al escribir la microhistoria de su pueblo natal: San José de Gracia, Michoacán (“Pueblo en vilo”, 1968). Es una historia sin orígenes gloriosos ni episodios monumentales, cuyo verdadero protagonista es la vida cotidiana. Pero la vida cotidiana, laboriosa, constructiva, llena de pequeños triunfos creadores, nunca estará en letras de oro en la Cámara de Diputados, donde está el nombre de Francisco Villa y muchos otros asesinos.

El 26 de enero de 1988, Australia celebró el bicentenario de su fundación. Hubo protestas indígenas, alegando (con razón) que Australia ya existía cuando llegaron los primeros colonos británicos; que la fecha celebraba una invasión. Pero lo más notable del asunto es quiénes habían llegado a fundar la colonia: asesinos y otros criminales que, en vez de ser colgados, fueron desterrados a pasar el resto de sus días en aquel remoto lugar. El origen glorioso del Estado australiano es un penal, como las Islas Marías. Es de suponerse que muchos australianos lo toman con humor, aunque algunos proponen cambiar la fiesta nacional a una fecha menos embarazosa.

Miguel Hidalgo en 1810 hizo cosas que no se pueden tomar con humor, como abandonar el fomento de talleres artesanales, viñedos y la crianza de gusanos de seda para lanzarse a “coger gachupines”; y usar la imagen de la Virgen de Guadalupe para legitimar un movimiento que degollaba civiles prisioneros. Fue un irresponsable, como Francisco I. Madero en 1910, cuando abandonó la lucha cívica para legitimar un movimiento donde destacaron asesinos como Rodolfo Fierro (el de “La fiesta de las balas” narrada por Martín Luis Guzmán).

El historiador Enrique Krauze ha propuesto no celebrar en el 2010 esas dos fechas sino dos largos siglos de construcción nacional. Tiene razón. La repugnancia que hoy se tiene a la guerra debe extenderse a las guerras civiles. El 16 de septiembre de 1810 y el 20 de noviembre de 1910 no son fechas gloriosas. Interrumpieron, en vez de acelerar, la construcción del país. Destruyeron muchas cosas valiosas. Causaron muertes injustificables. Lo que los indios, mestizos y criollos habían venido construyendo después del desastre de la Conquista alcanzó un nivel sorprendente en el siglo XVIII, que se perdió con los desastres de la Independencia y la Revolución.

Destronar unas cúpulas para que suban otras es inevitable, y puede ser deseable, pero no a costa de la sangre de los que no están en la cúpula, ni del caos de la vida cotidiana, ni de las destrucciones absurdas. Brasil se sacudió el dominio portugués sin una guerra de independencia. España se sacudió la dictadura franquista sin otra guerra civil.

México no empezó hace 200 años. Los verdaderos Padres de la Patria no son los asesinos que enaltece la historia oficial, sino la multitud de mexicanos valiosos que han ido construyendo el país en la vida cotidiana, laboriosa, constructiva y llena de pequeños triunfos creadores.

Joan Manuel Serrat - Detrás está la Gente


Joan Manuel Serrat - Lecciones de Urbanidad

Para las elecciones que se avecinan.



sábado, noviembre 28, 2009

Vivimos en el pasado

Ranulfo Romo, neurobiólogo
Todo lo que conocemos del mundo nos llega por los cinco sentidos. Empezamos a conocer cómo transformamos en señales eléctricas lo que la retina envía al cerebro. Incluso conocemos la proteína con la que fabricamos los colores que hasta ahora creíamos que estaban en el universo. Pero lo que no sabíamos es que, sin la memoria, no existe el mundo ni el universo. Esto quiere decir que cuando pensamos o hablamos, lo hacemos siempre desde el pasado.
Fecha de la entrevista: 2007-04-05
Lugar de la entrevista: México DF

* Perfil académico de Ranulfo Romo en la web de la UNAM (castellano).
* Perfil académico de Ranulfo Romo en la web del Howard Hughes Medical Institute (inglés).
* Cambian 100 años de teoría cerebral, artículo sobre una investigación de Ranulfo Romo cuyos resultados podrían tener importantes consecuencias para el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas.

Los trabajos de de Ranulfo Romo sobre los códigos neuronales de la percepción, la memoria y la decisión están resultando decisivos en la neurobiología actual. Hoy nos habla de un gran enigma aún por descifrar: cómo es la relación entre la actividad neuronal y nuestros sentidos.





Clip de la entrevista entre Punset y Romo (3 min 03 seg).


Eduard Punset:
Ramulfo, se te recordará por muchas cosas. Una que a mí me fascina es que, después de haber pasado años investigando con monos Rhesus, con personas y computadores, llegaste a la conclusión de que el mundo no existiría sin la memoria.

Ramulfo Romo:
Por supuesto. Y parece una conclusión muy lapidaria y contundente. Pero te voy a dar un ejemplo muy sencillo: los pacientes con la enfermedad de Alzheimer han perdido todos los circuitos cerebrales que tienen que ver con guardar la información de la experiencia a través de años y años. Son capaces aún de sentir cosas con las manos, de ver, de oír y de degustar, pero son incapaces de reconocer el entorno en el que están viviendo, de reconocer una pregunta o la cara de un familiar. En nuestro cerebro hay una maravilla de circuitos cerebrales que son capaces de guardar nuestra experiencia y que nos permite tener una identidad. Algo mucho más contundente es el hecho de que a través de la historia fuimos pasando la información -primero lo hicimos oralmente-, la guardamos en memoria y con eso podíamos hacer cosas. En nuestro cerebro traemos todo el pasado y sin el pasado no podemos saber lo que somos en este momento.

EP:
En realidad, cuando estamos hablando tú y yo, ¿estamos en el pasado?

RR:
Estamos en el pasado. De hecho, la pregunta que me hiciste originalmente se retrasó unas milésimas de segundo en mi cerebro para que yo la pudiera procesar. Y todas las respuestas que estoy emitiendo en este momento están en el pasado.



Punset y Romo en el laboratorio del científico. (Imagen: smartplanet)

EP:
¿Tu cerebro está echando mano de la memoria?

RR:
Sí, pero además todo es el pasado. Vivimos en el pasado. Lo que entendemos como el presente, no es otra cosa más que el pasado.

EP:
Cuando no hay memoria, cuando no hay precedentes archivados en la memoria, ¿quién la sustituye? ¿Es la imaginación?

RR:
Es la asociación. Una de las grandes virtudes que tiene nuestro cerebro afortunadamente es que puede generalizar. Puede ir más allá de lo que ha aprendido y ha guardado en la memoria. Nuestro cerebro es capaz de ir transformando estas experiencias y puede transformar también la información que aporta la realidad. Lo hace de tal manera que ya no sabes cuál es la realidad: si la que traes en el cerebro o la que te está entrando a través de los órganos de los sentidos.

No podemos prestar atención siempre a lo mismo

EP:
Después de experimentar cuidadosamente con los monos Rhesus, dices que, a medida que prolongas el estímulo sensorial al mono, en la misma medida disminuye la intensidad de la descarga neuronal. En otras palabras, es como si el tiempo, la prolongación del estímulo, produjera una adaptación neural que, en un caso muy particular en el que estoy pensando ahora -la vida de una pareja- podría llevar al desafecto.

Un viaje por el cerebro

RR:
En nuestro trabajo de investigación, -ese ambiente frío y minimalista del laboratorio donde se ponen a prueba hipótesis de trabajo, donde los estímulos ya no son tan naturales y no ocurren como en nuestra vida diaria sino que son controlados por las computadoras- la fisiología sensorial nos enseña algo muy valioso: nosotros no podemos estar prestando atención a la información sensorial todo el rato por el resto de nuestros días. En algún momento, este proceso tiene que romperse. Y lo que hemos observado en el laboratorio es que la atención del observador que tenemos en el cerebro se enfoca en un periodo limitado del estímulo. Lo que hacen las neuronas es que en los primeros segundos prestan atención a esta información y van decayendo de a poco, ya no miran a esa información aunque el estímulo esté presente ahí. Esto nos indica que nuestro cerebro no puede estar mirando o escuchando permanentemente lo mismo. Lo que el cerebro hace es detectar transientes, cambios que son relevantes en nuestra vida. Es como cuando comemos: si es siempre el mismo sabor, queda poco interés en el platillo.

EP:
Y tampoco es posible sentir asco todo el rato.

RR:
O estar escuchando la misma explicación de un colega sin perder la atención. Las neuronas reflejan este mecanismo adaptativo que le permite a nuestro cerebro enfocar su atención en un instante de tiempo. En relación con la vida en general, yo creo que hay algo de eso también.

EP:

Hay algo.

RR:
Sin ser un consejero matrimonial ni ser el doctor amor, yo quiero imaginarme que las relaciones humanas se mantienen gracias a que hay un componente atractivo de cambios continuamente. No podemos mantener la misma estrategia siempre con el mismo individuo para mantener el interés. Tenemos que hacer variaciones del mismo tema. Es como cuando estás tocando alguna pieza: pues ahora hazle algunas modificaciones aquí para llamar la atención.

Los colores, una construcción del cerebro

EP:
Te voy a hablar de un tema que me ha fascinado durante muchos años, que he discutido con mis amigos artistas que tienen una fijación por los colores y te voy a decir de qué se trata. Si voy andando por la playa y me echan una pelota, en un instante sé del volumen de la pelota, a la velocidad a la que ha venido, de dónde me ha venido y la veo de un color. Y cuando hablo con vosotros, me decís “estos colores no están en la naturaleza”, están en tu cerebro. Y cuando yo hablo con mis amigos pintores y les digo que no están en la naturaleza… bueno, me correrían a palos. Hablemos un poco de la percepción de los colores.

RR:
Esto es fascinante. El tema que siempre me ha fascinado es la representación de la realidad del cerebro. Cuando yo le dije a un colega que la realidad estaba en el cerebro, puso el grito en el cielo y dijo “pero si ahí están las estrellas, eso es física y aquí están las piedras y aquí estamos sentados”. Estamos sentados y están las estrellas y estamos sintiendo todo gracias a nuestro cerebro porque la realidad está en el cerebro. Es una paradoja que la realidad esté en el cerebro y que también haya una realidad física. No hay duda de que el mundo existe: los mares y el cosmos están ahí. Pero con esta realidad que está en nuestro cerebro, hemos construido todo nuestro universo. Yo no sé cuál será el universo del mono o de la rata; de hecho, la rata no utiliza la modalidad visual ni auditiva, utiliza los bigotes para explorar el universo y por ello tiene una representación del universo basada en la información que entra por sus bigotes. Nosotros, los primates superiores, generamos una realidad basada en las propiedades limitadas que tienen nuestros órganos de los sentidos y que amplificamos a través del mecanismo de representaciones neurales. Pero no hay duda de que estas están en el cerebro.


Dando nombre a los colores:






(5 min 45 seg).

A lo largo de la historia, no todos los colores tenían nombre. Algunos de los que hoy nos parecen tan distintos como el verde y el rojo incluso recibían un mismo nombre. Y el gris, el marrón o el rosado son producto de nuestra mente porque el que ve, en realidad, es el cerebro.

EP:

Sí…

RR:
Yo puedo ver tu cara y su contorno en tres dimensiones, pero en realidad la entrada de información a mi aparato visual es plano, en dos dimensiones, y mi cerebro se encarga de ponerlo en tercera dimensión y de darte la forma. La textura como tal tampoco existe: es una abstracción, un agregado que le pone el cerebro así como también el color. El color que creemos que tienen los objetos es una construcción central de nuestro cerebro que después proyectamos hacia fuera. El cerebro interno se vuelve exocerebro mandando proyecciones hacia fuera. Yo puedo evocarte sensaciones activando artificialmente ciertas zonas internas de tu cerebro, pero las expresiones subjetivas de esas sensaciones y de esas percepciones son hacia fuera. Entonces no me extraña que lo que defiende el pintor es el color de los objetos. Pero esos colores tan interesantes que está plasmando son proyecciones del cerebro.

EP:
Para complicar más las cosas aún, con esta historia de los colores, resulta que habéis identificado la proteína en la retina que permite ver tres colores y no más: el azul, el rojo, y el verde, y con eso nos las apañamos. ¿Esto es corecto?

RR:
Sí. Esto es un descubrimiento muy bonito realizado por unos colegas de la universidad John Hopkins ya hace unos quince años aproximadamente y que indica algo fundamental: no todo es neuronal, no todo es cerebro.

EP:
Claro.

RR:
Nuestros órganos sensores son un aparato preneuronal que transducen energías. En el caso de la visión de los colores, la energía luminosa es absorbida por estas proteínas que son las que codifican la longitud de onda. Estas proteínas la absorben, la codifican y luego se la pasan a las neuronas que están en la retina. Y lo que transmiten al cerebro esas neuronas -y eso es verdaderamente lo sorprendente- son unas chispitas eléctricas que van por los circuitos cerebrales hasta llegar a lo que se conoce como la corteza visual, que está en la parte de atrás de nuestro cráneo. En esa zona se forma un mapa espacial -porque tenemos que localizar algo en el espacio- y además, lo que está en ese mapita, lo que está asociado con esas proteínas puede estar codificado en el circuito en forma de colores.


El cerebro construye la realidad, pero no todo es neuronal,
explica Romo. (Imagen: smartplanet)


EP:
Tres colores.

RR:

Pero además el cerebro se encarga posteriormente de hacer combinaciones. Estas combinaciones no son de tipo categórico sino que son una especie de continuo que permite el llenar esos picos que son estas longitudes de onda. Y esto es una verdadera maravilla porque sucede en el circuito cerebral, en nuestra corteza visual.

EP:
Y mi perra no tiene esto…

RR:
Algunos animales no tienen esta capacidad porque no tienen la proteína que absorbe estas longitudes de onda ni tampoco este ni circuito neural que genera estos colores.

El sabor de las cosas

EP:
Vamos a por el penúltimo: el sabor de las cosas. Tú y otros escritores habéis rememorado su vida de niños y decís “es que recuerdo el sabor, el olor” y venís los neurólogos y me decís que las células gustativas son mediocres, no se renuevan fácilmente y se mueren. El secreto está en las olfativas. Es gracias al olfato que recuerdas el sabor de las cosas. El olfato es fantástico, las células gusativas no tanto.


RR:
El aparato preneuronal al que nos referíamos al hablar de la percepción de los colores es fundamental para lo que hace nuestro cerebro, porque lo único que recibe nuestro cerebro son chispitas eléctricas que vienen de cada una de las modalidades sensoriales. En el caso del sistema olfativo, se descubrió una familia de proteínas que están en la mucosa nasal. Esas proteínas son receptoras de ciertos componentes químicos -los olores que se le pegan- y están conectadas a las fibras eléctricas que las llevan en forma de chispitas al cerebro y donde generan mapas de representación odorífica. Lo fantástico de esto es que ¿cómo es posible que el olor que experimentaste hace treinta años con algún platillo exquisito que preparó la abuela, lo puedas asociar con sentimientos, con afectos, pero además con espacios visuales, acústicos?
El olfato como herramienta de trabajo:




(4 min 35 seg).

Confrontados diariamente con intensos olores desde la cocina, el hospital y el cuartel de bomberos, tres profesionales nos cuentan sus particulares experiencias olfativas.

EP:
Es increíble.

RR:
Lo que pasa es que esta información que entra a través del olfato va a la parte más vieja del cerebro que tiene que ver con la información en general, que a través de la evolución filogenética de los organismos ha permitido guardar las memorias. Es por eso que los perros, los gatos o las ratas tienen una memoria mucho mejor que la nuestra. En nuestro caso lo podemos recrear de una manera más linda con aspectos emotivos. Estos circuitos están conectados prácticamente con todo, y es por eso que nos permite hacer asociaciones auditivas, visuales y afectivas con el olfato. Es una maravilla.

EP:
Llevas unos treinta años trabajando sobre la neurología de la percepción. Después de ese tiempo, ¿crees que podrías dedicar otros treinta años profundizando en eso, o ya estás al borde de saberlo casi todo?

RR:
Yo creo que una de las cosas que el ser humano debe entender es que jamás podrá entenderse a sí mismo porque es el cerebro tratando de entenderse. Así como hemos discutido a lo largo de esta charla que el cerebro nos engaña, el cerebro también nos puede generar una ilusión de que estamos en vías de poder entenderlo. Pero pienso que es una trampa, y esa trampa es muy bella porque creo que nos va a mantener activos por la ilusión de que hay algo que podemos entender. Yo pienso que estoy muy lejos, aunque yo creo que una de las funciones que algún día vamos a entender muy bien es la percepción. Y creo que estamos muy cercanos de entender cómo vemos, cómo miramos, cómo oímos, cómo escuchamos, y cómo sentimos, cómo elaboramos nuestras percepciones, cómo hacemos asociaciones entre todas estas cosas. Prácticamente ya entendemos la biofísica y la neurobiología de estos procesos. Lo que no entendemos todavía es la parte subjetiva de nuestras percepciones, cómo emana nuestra subjetivad -que yo creo que es la parte más atractiva del ser humano-. En los próximos años, creo que vamos a enfocar este aspecto subjetivo del individuo y de hecho es una de mis grandes pasiones. No sé hasta dónde se puede llegar, pero es como un marinero que se lanza al mar. ¿Qué tal si descubrimos América otra vez?

martes, diciembre 16, 2008

la - teor - a - de - cuerdas - 2 de 3

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TEORIA DE CUERDAS - 1 DE 3

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Redes - La proporción aurea

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sábado, marzo 01, 2008

Krishnamurti: Cómo Será El Nuevo Arte


música: Cannon y Giga para 3 Violines y Bajo Continuo en D mayor de Johannes Pachelbel con la bellísima interpretación de Isao Tomita.



Cuando hablaba de la bondad como la fuente de una nueva cultura, Krishnamurti insistía en la sutil, aunque evidente, diferencia que existe entre la mente creativa de la cultura y la fuerza creativa original de la naturaleza y el universo, y señalaba que, en su opinión, el hecho de escribir un poema inspirado, de componer una sinfonía, o de construir una magnífica catedral, no llegaba a rozar siquiera los fundamentos del acto creativo. Aún las expresiones culturales más refinadas y sutiles se derivaban del pensamiento y del yo, es decir, del ego, y en consecuencia sus intereses eran limitados y concretos. En este sentido, solía decir que:

"La verdadera creatividad no necesita expresarse" y también señalaba el aspecto holístico de una nueva cultura arraigada en la vida individual diciendo que: "El verdadero arte es el arte de vivir" (...)

-¿Ha estado usted en Chartres?- preguntó Krishnamurti a uno de los responsables ingleses-. ¡Qué catedral tan hermosa! Piense en la energía y colaboración que debió exigir construir algo así. Debieron tardar décadas y quizás incluso siglos.

-Y todo ello inspirado por el fervor religioso, para mayor gloria de Dios.

-Y completamente anónimo, ¿entiende? Nadie sabe quién fue el arquitecto. En aquel entonces los artistas no firmaban sus obras, como sucede hoy en día. Cuando se lo proponen, los seres humanos pueden hacer las cosas más increíbles. Si no recuerdo mal, el viaje a la Luna requirió del funcionamiento coordinado de unas cien mil personas, y la verdad es que lo hicieron muy bien.

Un visitante de la
India empezó entonces a hablar de las maravillas arquitectónicas de su país, los templos, las cuevas y las mezquitas creadas por personas inspiradas por el sentimiento religioso, y puso como ejemplo los templos excavados en las cuevas de Ellora y Ajanta, el Taj Mahal, Konarak y Puri.

- Cerca de Bombay - dijo Krishnamurti que, hasta entonces, había permanecido en silencio - existe una isla donde, hará unos mil años, los monjes excavaron templos en la roca. Una de ellas es una enorme escultura trifronte en roca
del dios Shiva.

- La isla de Elefanta y el Mahesh Murti - señalé, cuando reconocí la descripción de una visita que realicé años atrás.

NOTA: En la trimurti, el rostro derecho es benevolente, con flores, femenino. El rostro izquierdo es amenazante, con serpientes y calaveras, masculino. El rostro central es una obra maestra de la serenidad, símbolo del estado que puede armonizar la aparente polaridad de lo femenino y masculino de la creación universal y que en realidad es complementaria. Otra interpretación de los símbolos en tríada y sus atribuciones, es la manifestación del poder como santidad, ciencia y fuerza guerrera, relacionados con espíritu, intelecto y vitalidad. La triada es también un símbolo que manifiesta la unidad subyacente en lo que aparenta ser múltiple y diverso.


-Este Tri-Murti como se le llama - continuó - , es una imagen realmente extraordinaria, llena de profundidad y de dignidad. ¡Imagínense el estado mental en que debían de hallarse las personas que lo crearon!

Mientras se refería a la clase de conciencia que había erigido la escultura de la deidad de tres caras, su voz expresaba un respeto reverente y el silencio se extendió por toda la mesa, como si la mente religiosa se manisfestara entre nosotros. Finalmente me aventuré y dije:

-Han debido de ser personas muy inspiradas y devotas.

-No, señor - replicó Krishnamurti-, deben haber comprendido algo, ya sabe; deben haber tenido algún tipo de percepción directa de la... de la mente religiosa.

Entonces hizo un gesto enfático, con los dedos completamente extendidos, y todos entendimos que estaba refiriéndose a la mente religiosa que, para él, era la clave de la comprensión de la existencia humana, el sine qua non de la vida armoniosa y el origen mismo de cualquier nueva cultura.

(Extraído de "Crónicas desde la Cocina: 1001 comidas con Krishnamurti, por Michael Krohnen)

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domingo, enero 27, 2008

Denise Dresser











sábado, noviembre 24, 2007

“Cuando Pedro habla de Juan, sabemos más quien es Pedro, que quien es Juan”



Les sugiero visiten este sitio para ver la respuesta completa de Zapatero a Chávez:

Más allá de lo anecdótico del circo, me pareció un buen ejemplo de la actitud con que los típicos políticos se encuentran para llegar a supuestos acuerdos "que beneficien a los pueblos y a las mayorías". Ya vemos por que los grandes problemas y desafíos de las naciones se vuelven irresolulbes cuando llegan a sus manos. Creo que Angelina Jolie ha hecho más por la pobreza ella sola, que todos estos juntos.

Creo también refleja las características de la vida política actual de Méxicoy sus ya predecibles "desencuentros".

La respuesta de Zapatero me gustó pues la interpreto como un buen ejemplo de lo que significa contestar con algo más que el hígado, las etiquetas, los insultos y las descalificaciones que nada dicen y nada explican sobre los temas de fondo que requieren un análisis profundo, inteligente, sustentado de los hechos. Análisis que nos permitan darnos por enterados y atender con discernimiento y buena voluntad los problemas, más que aprovecharse para afirmar la propia postura personal y capital político en provecho de la propia carrera personal.

Es de agradecerse que alguno usara la inteligencia, la valentía, la serenidad, los argumentos racionales y el respeto para permitir un ambiente que permita y facilite que aflore lo mejor de cada país a través de sus representantes. Imposible hacerlo sin la base de toda relación humana: respeto a la persona. Su repuesta es acorde a la frase de Juárez, quien tan de moda está:

"Lo cortés no quita lo valiente"

A mi juicio, la respuesta era válida para los 2. Al rey imprudente y descortés y a Chávez, que de plano es una vergüenza que admite cualquier epíteto. Un pobre representante de lo peor del mundillo de la política y una caricatura siniestra y preocupante de la supuesta izquierda democrática.

Lamentable en todo sentido. Sus acciones no ayudan en nada, a su pueblo y tampoco a los esfuerzos de la izquierda latinoamericana seria, que lucha por ganar un lugar digno, de peso, de representación y liderazgo en el largo plazo. Necesitamos fortalecer así la vida democrática de nuestros paises, en donde las fuerzas estén no solamente equilibradas, clara y abiertamente representadas, sino también, por favor, ¡dignamente representadas!.

Con este tipo de pseudos-políticos, será difícil quitarse incluso la peyorativa etiqueta que acompaña a gran parte de la la izquierda de México: "simples fajadores de barrio". bien cabe pedirle a Chávez: "Ya no me ayudes compadre".

Les mando un abrazo y estas frases que vienen al caso:

Es mejor estar callado y parecer tonto que hablar y despejar las dudas definitivamente.
Groucho Marx

“La violencia es el último recurso del incompetente.”
Mahatma Gandhi

"Casi todos podemos soportar la adversidad, pero si queréis probar el carácter de un hombre, dadle poder."
Abraham Lincoln

""No temáis a la grandeza; algunos nacen grandes, algunos logran grandeza, a algunos la grandeza le es impuesta y a otros la grandeza les queda grande."
W. Shakespeare.

"Más podemos conocer de una persona por lo que ella dice de los demás, que por lo que los demás dicen de ella.
Ralph Waldo Emerson

O como dicen por allí:
Predicar moral es fácil, mucho más fácil que ajustar la vida a la moral que se predica.
Arthur Shopenhawer

"Todas las teorías son legítimas y ninguna tiene importancia. Lo que importa es lo que se hace con ellas."
Borges

"Venceréis, pero no convenceréis. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta; pero no convenceréis, porque convencer significa persuadir. Y para persuadir necesitáis algo que os falta: razón y derecho en la lucha."
Discurso de Unamuno, como Rector.
1936, en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca, contestando al militar Millán-Astray y otros.